Mostrando las entradas con la etiqueta Características de ciertos personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Características de ciertos personajes. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de marzo de 2011

Un día de furia

Cansada de abusos en los precios y de pagar por cada cañería que se rompe, le dije soberbio pelotudo, usurero, pija chica, etc. al propietario de la casa que alquilo. Pasé por la pollería y le dije al tipo que hace dos semanas les compré 2kg de milanesas que tenían olor a podrido. Llamé a Personal y les dije que si no me sacan el fucking buzón de voz los voy a buscar no sólo a través de Defensa al consumidor...

Y que no se me cruce un sólo abusador más, porque se me agotaron las palabras y sólo me quedan los puños o el gas pimienta. Violencia Rivas, un poroto.

martes, 2 de febrero de 2010

Sobre el amor



Nuestro lunfardo, denomina "gato" generalmente a las mujeres que tienen las siguientes características:


- hiper-producidas
- usualmente platinadas a rubio
- Flaquísimas
- Con o sin tetas hechas, pero siempre con un buen culo
-O bien, ninguna de estas características de la apariencia: sólo un simple moño en la cabeza y una inscripción en la frente que dice "hago lo que quieras"


Yo opto por pensar que el ya mencionado modismo es una sigla. A saber: G.A.T.O (Generadora-Añorante de Tipos Obtusos)

.
La mina que padece el ser G.A.T.O, es la que, luego de la pubertad, pensó que ser Mujer no era negocio. Es la que advirtió la característica universal de los hombres, la cual consiste básicamente en que no quieren quilombos y la llevó a un extremo. Es la que se convirtió en la chica "todo siempre bien", la que armó el personaje de dar puro y sólo placer.


Esas minas son las que quemaron la cabeza de un gran porcentaje de hombres que, engolosinados con tantas lucecitas de colores, ya no quieren otra cosa y perdieron su capacidad de amar. Son las reinas de lo efímero y han desarrollado una altísima capacidad para tolerar la frustración de ser usadas (disfrazándola con tacos altísimos o simplemente un nuevo abusador).


Van mis aplausos para los hombres que todavía se aferran a sus herramientas para distinguir que las hembras que no se convierten en G.A.T.O's, son aquéllas que evolucionan en la dirección correcta.


Van mis aplausos para las Mujeres dejadas por una G.A.T.O que no se suman a ése club.


Y va mi mejor aplauso, con todas mis ganas, para mi novio que me sabe insoportable, mandona e insegura; pero también me sabe transparente, cariñosa e... imprescindible.


Gracias amor por demostrarme que somos de aquéllos últimos cowboys que todavía van por más y no se quedan detrás de una noche fanfarrona.

sábado, 16 de enero de 2010

Sobre las amigas

Si no fuera por ellas, no estaría acá tan lúcida escribiendo (bueno, luego de varias copas... lo de "lúcida"... es un decir)
Si no fuera por ellas... seguiría enredada dentro de mis obtusos límites.
Si no fuera por ellas... no me habría reído hasta quién sabe cuándo.
Y a mí que me encanta iniciar al hombre en el mundo femenino: ya célebre es la anécdota de una de mis amigas que confesó LO PEOR en grupo... ella inauguró una tradición, que les contaré luego de la anécdota:
Contó nuestra amiga que, cuando un novio la dejó, y ella no soportaba el perderlo... le rogó que no se fuera. El pibe abrió la puerta y ella... se tiró al piso y se aferró a sus pantorrillas cual tackle de rugby. Él... sacudía su patita como echando a un perrito. Y ella lo contaba haciéndose pis de la risa. riéndose de su "patetismo". Lo pongo entre comillas porque entre nosotras, nuestro código no permite hablar de patetismos. Sabemos que actuamos con el corazón. Siempre. Y ella terminó su relato y se rió. Mucho. Y nosotras no paramos de reír hasta que nos dolió la panza.
Y es al día de hoy en donde el anecdotario ya abultado produce el ritual de exorcizar nuestros demonios, compartirlos y reírnos. Mucho.
El anectodario de cada una de ellas es un mar. Las formas de cada una de ellas son tan diferentes que alcanzan para escribir una enciclopedia de psicología. Las rupturas de cada una de ellas me distraen en sus diferencias con las mías. Y me atrapan en eso tan en común que tenemos todas.
Las amo por estar. Por contenerme. Por distraerme. Por hacerme reír. Por hacerme llorar. Por hacerme pensar. Y por enseñarme a no arrepentirme de ser yo. Gracias amigas!!! Por estar. Por esa inteligencia tan deslumbrante nacida de lo sincero.
Y pasa el tiempo. Las uniones, las rupturas, las maternidades, los laburos, las vidas. Y el encuentro cada vez es más genuino y más pleno.
Las amo amigas.

lunes, 13 de julio de 2009

Sobre la seguridad (introducción)/ Against all odds



La "ciencia" yanqui se sostiene en base a las estadísticas como resultado de sus estudios. Es así como informan a la población sobre cosas tales como: "sonreír aumenta en un 20% las ganas de ser feliz", o "la gente amarga y jodida tiene un 50% más de probabilidades de contraer cáncer de alma" (por tenerla sucia, claro).

Por mis cualidades de cronopio ya confesas, siempre me deleité para mis adentros con la naif idea de que si no tiran resultados pelotudos para el "interés general" no los financia ni el loro, y ahí se va la plata para la investigación real, que era para armar una bomba de papelitos de colores.

Y, como los yanquis viven tratando de pintar los intereses de un solo color (les encanta), resulta que las estadísticas, los números y todo lo cuantitativo, están a la orden del día, y en todos los órdenes.

Por ejemplo: cuando vas al médico, y te tienen que operar de una basurita en el ojo derecho, te dicen que las probabilidades de postoperatorio feliz son de un 90%.
Más ejemplos: los preservativos son efectivos en un 97% (en EEUU; acá creo que te dan un 99% de seguridad). La barrita indicadora de progreso de la compu, que te cuenta mientras va laburando que va en un 24% y quedan 24 minutos restantes...

...pero, de repente, el programa se tara, se crashea, y la compu te queda turuleca porque -lo que vos no sabés es que- se fue al hasta el servidor de la esquina para comprarse otro gramo de psicotrópico.

...Estás estudiando para un final -el cual tiene lugar mañana en el aula 568- y leíste la mitad de las bolillas; por lo tanto, tenés un 50% de probabilidades de aprobar. Pero en el momento recordás al héroe de la peli "Día de la Independencia" (o a Rambo, o al pibe de "El Pianista") e, inspirado, largás el chamuyo de tu vida, y te sacás 8 (lo cual sería un 80% del contenido sobre un 50% de probabilidades, saquen ustedes la cuenta porque a mí no me sale). O, por el contrario, sos un traga desde primer grado, y ahora resultaste en un académico de primera. Pero, en el momento del exámen, te agarra el autoboicot ése de los que fracasan al triunfar, te acordás de tu mamá esa vez que te pegó una cachetada con una Coca-Cola en la mano; y todo tu discurso se va al tacho, junto con el 2 en la libreta.

Y algún obtuso hasta llegó a decir que EL ALMA PESABA 21 GRAMOS.

Prefiero pensar que esos 21 gramos son los que hacen que mi mate sea perfecto.

domingo, 5 de julio de 2009

Mi arrabbia e ti ammazzo!!

Por qué será que la gente siempre tose en el teatro. Basta con que el director levante los brazos, o el pianista esté a punto de apoyar los deditos (imagínese en cámara lenta, mejor), para que comience el concierto paralelo de tocesitas, escupitajos, toses tuberculósicas y demás estruendos expectorantes.
A mí, personalmente, se me despierta el brote psicótico e imagino que me levanto de la butaca y los mato a todos. O, mejor aún, que esa obra no le gusta a nadie y la única que sacó entrada fui yo. Y es en ese preciso momento cuando giro mi cabeza y apunto mi ardiente ira hacia la señora de atrás, que encima ahora está abriendo un caramelo de menta y, con el sonido de su plástico manoseado, responde burlonamente a mi infructuosa mirada.
Dicen que en el Met de Nueva York, o en la ópera de Praga, uno puede acceder a gigantes tachos llenos de caramelos mentolados (anti-tos, claro) en la entrada... y no hablo del cine porque ahí el masticar multitudinario de pochoclo y maníes con chocolate ya forma parte de la banda sonora original del film. Y bien que le queda: expresión máxima del posmodernismo si cabe.
Dejo una línea apuntada para seguirla saboreando en mi cabeza: a mí la música me da escalofríos y, cuánto más me llega, más vibran mis pulmones. Pero a la tos me la guardo, che.