Tengo una alumnita de piano. Se llama Agustina y comenzó su camino en la música a la misma edad en la que lo hice yo: a los 8. Soy su primera profesora. Y ella es mi primera alumnita.
Fue en nuestro primer encuentro, el año pasado: estábamos las dos ansiosas. Al abrir la tapa del piano, sus ojos enormes se agrandaron y, sin pedir permiso, colocó sus manitos sobre el teclado. Lo hizo con una naturalidad tan enorme que ahí la que agrandó su mirada fui yo.
Venimos viendo acordes tríadas. Hace un par de clases se me plantó firme y me pidió que le enseñara a COMPONER.
Le pasé a la mamá un cd interactivo para la pc con juegos musicales y los instrumentos de la orquesta. Al momento de entregárselo, tuve un flashback. Recordé que, a mis 9 años, ese cd me hizo conocer al "Señor Fagot", y sorprenderme al saber que ningún instrumento melódico abarca el rango del piano.
Su entusiasmo, su capacidad de asombro todavía intacta, su amor por el arte y por sus maestros... todo esto me hizo recuperar muchas cosas que habían caído archivadas en algún baúl.
Gracias a ella recuerdo cada miércoles por qué elegí amar la música.
Agustina aprende de mí. Pero yo aprendo más aún de ella.